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Entrada principal
Ramón Alva de la Canal (1898-1985)
-El desembarco de los españoles y la cruz plantada
en tierras nuevas. Fresco, 1922-1923. El pintor plasmó
la implantación de lo que Vasconcelos consideraba los
orígenes espirituales e intelectuales de Hispanoamérica:
Un legado y no una imposición a la idea del mundo indígena.
Fermín Revueltas (1903-1935)
-Alegoría de la Virgen de Guadalupe. Encáustica,
1922-1923. Representación de una tradición mexicana:
la veneración a la Virgen de Guadalupe.
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Planta baja |
Muros norte en los tres niveles del patio principal
José Clemente Orozco (1883-1949)
-Maternidad. Fresco, 1923-1924. Éste es el único
panel que queda de la etapa inicial en la obra mural de Orozco.
Es una obra con gran influencia del arte europeo del Renacimiento
asociada a la pintura de Botticelli. En la época en
que fue pintada, causó disgusto entre quienes llegaron
a interpretar al personaje principal como una virgen desnuda
con el niño en brazos. Sin embargo, el propio Orozco
aclaró su intención de pintar no una virgen
sino una madre.
-Destrucción del Viejo Orden. Fresco, 1926.
Las dos figuras masculinas muestran la fortaleza y la solidez
de las instituciones a las que aspira el México posrevolucionario.
-La trinchera. Fresco, 1926. Esta obra es considerada
una de las más representativas de Orozco. El conjunto
expresa la tensión, la fuerza y el dolor de la lucha
revolucionaria.
-La huelga. Fresco, 1924-1926. Este tablero sustituyó
al Cristo destruyendo su cruz, que formaba parte del primer
proyecto de Orozco y del cual sólo decidió dejar
la cabeza del Cristo con aureola en la parte central superior.
Dos hombres y una mujer sostienen una bandera roja que simboliza
el derecho de huelga.
-La
trinidad revolucionaria. Fresco, 1923-1924. El personaje
central que empuña un fusil, sugiere la violencia del
hombre cuyo rostro se ve cubierto por una ondeante bandera roja.
-El banquete de los ricos. Fresco, 1923-1924. Orozco
plasmó una crítica social recurriendo a los dibujos
caricaturescos de la prensa de la etapa revolucionaria; la línea
horizontal que marca dos planos señala la división
de las clases sociales.
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Primer piso |
Recorrido virtual
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-Los aristócratas. Fresco, 1923-1924. El desfile
de la clase alta podría aludir al grupo que en su momento
censuró la obra de Orozco en la Preparatoria.
-La alcancía. Fresco, 1923-1924.
-La basura social. Fresco, 1923-1924. Orozco acumuló
algunos símbolos del poder y esqueletos de hombres
y animales, simbolizando el basurero de la vanidad y del poder;
sobre él se posan tres aves de rapiña.
-La acechanza. Fresco, 1923-1924.
-La libertad. Fresco, 1923-1924.
-El juicio final. Fresco, 1923-1924. La representación
irónica de un dios sostiene el mundo sobre su regazo.
A cada lado dos grupos perfectamente diferenciados: los ricos
con aureolas y los pobres perseguidos por los demonios.
-La ley y la justicia. Fresco, 1923-1924. Dos figuras
bailan en aparente estado de ebriedad: el hombre que personifica
la ley hace un guiño a la dama cuya actitud simboliza
la justicia ciega y desequilibrada.
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Segundo piso |
Recorrido virtual
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Siete murales con escenas que remiten al trabajo en el campo
mexicano y a los preparativos para la lucha armada: Revolucionarios. Fresco, 1923-1924; La familia. Fresco, 1926; La despedida. Fresco, 1926; Trabajadores. Fresco, 1926; La bendición. Fresco, 1926; El sepulturero. Fresco, 1926; Alude al
entierro de los cadáveres de los hombres caídos
en la lucha; y Mujeres. Fresco, 1926.
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Murales del arranque de la escalera
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Recorrido virtual
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A los lados y adecuados a los espacios moldurados de los muros,
Orozco pintó sendos paneles con una visión optimista
de la Revolución.
-Los ingenieros. Fresco, 1926. En el panel derecho tres
hombres proyectan el futuro del México moderno.
-Hombres sedientos. Fresco, 1923-1924.
Murales
de la escalera
El cubo de la escalera se refiere al mestizaje y a la labor
llevada a cabo por los Franciscanos.
-Cortés
y La Malinche. Fresco, 1926. Sobre la raza vencida, simbolizada
por una figura de tez morena a quien no se le ve el rostro,
surge el mestizaje a través de la unión de los
dos personajes desnudos: Cortés en actitud dominante
y La Malinche con los ojos cerrados en actitud sumisa y pasiva.
(Foto: malin copy.jpg)
-Razas aborígenes. Fresco, 1923-1924.
-Franciscanos. Fresco, 1923-1924.
-La juventud. Fresco, 1923-1926. En este mural Orozco
plasmó la figura de un joven desnudo que parece iniciar
una carrera hacia el futuro.
-Constructores. Fresco, 1923-1926. El tema del mestizaje se refuerza, en la
que aparece la cruz y la serpiente, símbolos de las
dos religiones
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Segundo descanso de la escalera |
Recorrido virtual
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-La bienvenida. Este vitral emplomado fue elegido por
catálogo y encargado al Real Establecimiento de Baviera
F. X. Zettler de Munich, Alemania en 1899. Con el fin de
proporcionar más luz a la circulación, fue colocado
en el lugar que ocupó el mural Triunfos de la ciencia
y el trabajo sobre la envidia y la ignorancia, que había
sido realizado por el pintor Juan Cordero en 1874, a
iniciativa del primer director de la Escuela Nacional Preparatoria,
el doctor Gabino Barreda. |
Jean Charlot (1898-1979)
-Masacre en el Templo Mayor o La Conquista de Tenochtitlan. Fresco y encáustica, 1922-1923. La disposición
inclinada del muro permite imprimir gran fuerza a los soldados
españoles, que parecen aplastar al grupo indígena.
Charlot se inspiró en "La Batalla de San Román"
de Paolo Uccello, y se apoyó en una interpretación
criollista propia del vasconcelismo. En el ángulo inferior
derecho, tres hombres atestiguan el hecho: Diego Rivera, Fernando
Leal (con barba) y el propio Charlot (con anteojos). El niño
representa el futuro.
En los paneles de los muros que flanquean el vitral La bienvenida,
Charlot ejecutó cuatro pequeñas obras. La primera
de derecha a izquierda es Escudo de la Universidad Nacional
de México con águila y cóndor; Cuauthémoc,
último emperador mexicano; San Cristóbal y Águila
y serpiente, emblema nacional mexicano.
Fernando Leal (1901-1964)
-La fiesta del Señor de Chalma. Encáustica,
1923-1924. El tema central de este mural es el sincretismo cultural,
propio del nacionalismo mexicano. Conviven en la escena lo profano
y lo religioso.
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